martes, 17 de febrero de 2009

¡GESTIONA ADECUADAMENTE TU TIEMPO!

Como suele ocurrir dos veces al año, en enero y en septiembre, cuando nos fijamos buenos propósitos: hacer más deporte, estudiar idiomas, leer más, quitarnos esos kilos de más, dedicar más tiempo a la familia y a los amigos, cambiar de trabajo, formarnos para actualizarnos en nuestras profesiones… pero nuestra vida cotidiana nos impide al cabo de poco tiempo llevarlo con buen fin.

Pero ¿cómo y cuándo puedo llevar a cabo mis nuevos objetivos?

Quizá mejor solución seria en lugar de trabajar más, trabajar mejor. España es uno de los países de la EU en el que nos pasamos más horas en la oficina, y según un estudio del IESE, del profesor Eduardo Ballarín, para el World Economic Forum, España es el país en el que más largas son las jornadas laborales y menor rendimiento se obtiene por hora trabajada y se sitúa a España en el puesto 23 entre los más competitivos del mundo. Esta clasificación, denominada Growth Competitiveness Index (GCI), mantiene a los países escandinavos en las posiciones más destacadas como Finlandia, a la cabeza, Suecia, tercera, Dinamarca, quinta, Noruega, sexta e Islandia, décima. Por su parte, Estados Unidos ocupa la segunda posición y países como Taiwan, Singapur, Suiza, Japón, Reino Unido, Holanda, Australia o Canadá se encuentran entre los 15 primeros. Y esto se refleja en que uno de los datos críticos del informe es el tiempo que se tarda en producir bienes y servicios en España comparado con el resto de la UE: somos los terceros por la cola.

Parece un poco contradictorio, ¿no? ¿Cómo explicamos esto?

En lugar de proponer trabajar más horas, deberíamos fijarnos en como trabajan los países con los índices de productividad más altos, por ejemplo, los países nórdicos. Ellos saben combinar una elevada productividad con un equilibrio personal que redunda un alto bienestar social.

Según algunos estudios, una jornada laboral compacta y flexible para el trabajador, en cuanto al horario, tiene unos beneficios claros para las empresas que apuesten por esta fórmula: La productividad de los empleados aumenta entre un 15 y un 20 por ciento y se reduce su absentismo hasta en un 30%.

Podríamos hablar de la fórmula, siempre subjetiva, del Rendimiento Personal:

CRP = (H + D+P – I) x V

Capacidad de Rendimiento Personal es igual a la (Habilidad + Deseo + Persistencia – Interferencias) x Velocidad.

No pongo en duda que los españoles tengamos habilidades y deseos, aunque quizá para mejorar deberíamos reflexionar sobre las interferencias que se producen durante nuestra jornada laboral y la falta de planificación y organización de nuestro trabajo. La velocidad, en cambio, depende sobre todo de la experiencia.

La clave de la eficacia estaría también en saber manejar nuestra energía. Como es sabido, no todos tenemos los mismos biorritmos, debemos conocer bien los nuestros y aplicarlos al trabajo. Por ello, soy una fuerte defensora de la flexibilidad laboral.

No trabaja mejor el que más tiempo pasa en la oficina, sino el que trabaja por objetivos y obtiene resultados. Sé que para ello, se necesita un cambio importante en la mentalidad española con más orientación a resultados, excelencia en la atención al cliente, y calidad en todas nuestras acciones. Aún, los managers españoles tienden a valorar la presencia en el lugar de trabajo más que los resultados. Por ejemplo, casi todos nosotros hemos visto que en muchas empresas el personal no sale hasta que lo hace el jefe, también todos conocemos aquellos que se quedan en las oficina hasta las 21h y no hacen nada. Por el contrario, en países más desarrollados que el nuestro a las 17h se cierra la oficina y la persona que no llega a resultados tiene un problema de productividad.

También, ganan en eficacia los que hacen lo que saben hacer mejor, los que disfrutan en el trabajo.

Debemos también ser conscientes de la asignación de tiempo y energía que dedicamos a las diferentes áreas de su vida: trabajo, familia, la salud, ocio. Recordemos que el equilibrio es importante y repercute positivamente en todas las áreas. Todos sabemos que por ejemplo, somos menos eficaces cuando trabajamos en un estado de fatiga. Alternar acción y reflexión es una buena medida. Aunque estés disfrutando de un excelente momento y vayas a toda velocidad por la vida, debes pasar con regularidad a un estado de reflexión para conseguir el equilibrio y al contrario.


Y para acabar, una frase de Khalil Gibrán:

“No progresas mejorando lo que ya esta hecho, sino esforzándote por lograr lo que aun queda por hacer."

Montse Chinchilla
Consultora Senior

4 comentarios:

David Soler dijo...

Buen post.
La gracia está en saber hacer un buen cocktail y mejor uso entre urgente, necesario y prioritario. La mayoría de nosotros, yo el primero, tiende a ponerse ansioso al ver la mesa llena de cosas y quiere hacer 20 cosas a la vez, pero yo creo que "no por correr más se llega antes al objetivo".
Lo de conjugar vida familiar, social y profesional ya es otra historia. Y más complicada.

Anónimo dijo...

Buena reflexión. Sobre todo la fórmula, nunca lo hubiera resumido tan bien. Uno de los factores más clave son las interferencias que tanto rendimiento nos hacen perder. Tenemos que ser intransigentes con ellas poruqe si nos comen será nuestro rendimiento el que bajará, no el del que interfiere. Felicidades !

David dijo...

No puedo estar más de acuerdo contigo, Montse. Destaco un par de cosas que me han llamado mucho la atención:

(1) la fórmula, aquí me pongo el gorro ingenieril y la capacidad de síntesis que expresa es sencillamente brillante

(2) conseguir el equilibrio... creo que es un camino constante a lo largo de nuestra vida que no debemos perder de vista en ningún caso, y aplicable a todos los ámbitos

Laura dijo...

Estupendo artículo.
Para ser eficientes profesionalmente es fundamental orientar nuestra labor hacia la consecución de los resultados, en vez de orientarla a la simple estancia en el lugar de trabajo. El logro de los resultados sólo es posible si planificamos nuestro trabajo al logro de los mismos sin hacer concesiones a otras tareas aparentemente más urgentes pero sin duda menos importantes.